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La renuncia de Ratzinger: entrevista al Padre Ricossa. “Novedad absoluta: ningún Papa renunció jamás por edad”

Publicado en por P. Romero

Ordenado sacerdote por Mons. Lefebvre, el Padre Ricossa es superior del Instituto Mater Boni Consilii, situado en Verrua Savoia (provincia de Turín) y pertenece a los sedevacantistas, los cuales, oponiéndose a las renovaciones realizadas en la liturgia y en la doctrina por el Concilio Vaticano II, desconocen la autoridad papal.

 

Benedicto XVI, por supuestos problemas de edad, ha “renunciado” como cualquier funcionario estatal. ¿Es así cómo la iglesia de sociedad sobrenatural se prepara para convertirse en una administración burocrática?

En el Código de derecho canónico se prevé que el Papa puede renunciar a su oficio. Sin embargo, no es menos cierto que esto ha ocurrido sólo en circunstancias gravísimas y raras, y que no sucede desde 1415. La renuncia al pontificado de J. Ratzinger es en consecuencia una novedad absoluta que no se puede comparar con las renuncias del pasado.

 

¿Cual es, en su opinión, la verdadera causa de la abdicación del “valiente y humilde” Ratzinger?

Salvo las revelaciones de improbables secretos, el motivo de la renuncia es el declarado por el mismo Benedicto XVI: ingravescente ætate, la edad avanzada. Pero ningún Papa renunció jamás por este motivo. Ratzinger quiso en consecuencia cumplir con el dictamen del Vaticano II, aplicado por Pablo VI, que “jubila” a los párrocos y obispos a los 75 años y quita a los cardenales el derecho de voto en el cónclave al cumplir los 80 años. En una visión conciliar y colegial de la Iglesia, también el Obispo de Roma, el Papa, es un Obispo como los otros; la misma jerarquía eclesiástica se asimila así a los funcionarios de las modernas administraciones democráticas o al sistema sinodal del protestantismo. En esta nueva perspectiva “desacralizada” y más igualitaria, es normal que también el Obispo de Roma se vaya como todos los demás.

 

¿La función papal reducida a “cargo temporal” acentúa la crisis de la autoridad espiritual?

De por sí el gesto de Benedicto XVI es estrictamente personal, pero probablemente se convertirá en un modelo moralmente vinculante para sus sucesores. Quien sueña en una ulterior democratización de la Iglesia, desea verla transformada en una asamblea permanente de iglesias cristianas, dirigida quizás, como presidente, por un papa en ejercicio durante un cierto número de años. Naturalmente, tal hipotética estructura ecuménica ya no sería la Iglesia Católica, y tal presidente de un sínodo permanente no sería un Papa como Cristo lo quiso y como lo conoció toda la tradición cristiana. La idea tradicional del Papado es, para los ecumenistas, el principal obstáculo para la tan deseada unidad: será quitado del medio o, por lo menos, “repensado”.

 

Incluso la Iglesia es víctima de la concepción evolucionista.

No la Iglesia ciertamente, ya que ella es la columna y el fundamento de la verdad inmutable. Pero los modernistas, que ya a principios del ‘900 sostenían una concepción evolutiva del dogma (una “tradición viva”) y que, con el Vaticano II, se apoderaron de los puestos de mando, querían que la Iglesia estuviese en constante aggiornamento y evolución. Para ellos sólo en la acción, en el devenir, en la evolución, está la vida. Olvidan que la Verdad es Dios, y Dios no cambia. En realidad, están al servicio del mundo.

 

Ratzinger, considerado a menudo como “ortodoxo” respecto al “globalizador” Wojtyla, ¿ha sido, por el contrario, un ferviente partidario del Concilio Vaticano II, es decir, el enésimo “democratizador” de la Iglesia?

Todos los sucesores de Pablo VI han concebido su misión de una única manera: aplicar las innovaciones del Vaticano II. Y lo hicieron aun frente a la evidencia: llevando a la Iglesia a la ruina. Benedicto XVI, en particular, ha sido muy sensible a la cuestión de la “colegialidad episcopal”; la Iglesia, tal como Cristo la ha querido, no sería una monarquía (primado papal), sino un órgano colegial permanente. Durante el Concilio, el joven teólogo Ratzinger se opuso incluso a la “nota previa”, que moderaba la colegialidad enseñada por Lumen gentium y que Pablo VI había querido para obtener también los votos de los Padres conciliares que, fieles a la Tradición y al Papado, se oponían a la nueva doctrina de la colegialidad episcopal.

 

¿Qué tipo de Pontífice podría frenar el grave debilitamiento eclesiástico?

Un verdadero Pontífice, digno Vicario de Cristo y Sucesor de San Pedro. Y por tanto un Pontífice que, sabiendo que la vía abierta por el Vaticano II conduce a la ruina, tenga el coraje de volver a la Tradición. Un tal Pontífice sería un milagro de Dios y hallaría ante sí terribles enemigos. Pero me temo que, antes de tal acontecimiento salvífico, tendremos que tocar fondo.

 

El cisma en la Iglesia entre tradicionalistas católicos y modernistas es profundo y, al parecer, irreparable. ¿“Toda casa dividida perecerá”?

La iglesia no está dividida, es una y no perecerá, porque “las puertas del infierno no prevalecerán”. Los modernistas no son católicos. Están “en las entrañas de la Iglesia”, parafraseando al Papa San Pío X, como un tumor que se anida dentro del cuerpo enfermo. El modernismo no edifica, destruye y se autodestruye. La Iglesia sobrevivirá, pero habrá que extirpar al modernismo agnóstico. La Iglesia podrá ser entonces un gran árbol o, por el contrario, un pequeño rebaño, poco importa, ya que es siempre el rebaño de Cristo.

 

http://www.secoloditalia.it/2013/02/le-dimissioni-di-ratzinger-novita-assoluta-nessun-papa-aveva-mai-rinunciato-per-leta/

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La renuncia de Joseph Ratzinger

Publicado en por P. Romero

En la mañana del 11 de febrero de 2013, durante el consistorio, Benedicto XVI anunció su “renuncia al ministerio de Obispo de Roma, sucesor de San Pedro”, precisando que la Sede estará efectivamente vacante a partir del 28 de febrero, a las 20 hs.

Único motivo de esta decisión: la ingravescentme ætatem, es decir, la edad avanzada (y no se sabe de la existencia de otras razones).

La renuncia al Sumo Pontificado está prevista –como posibilidad– en el canon 221 del Código de derecho canónico promulgado por Benedicto XV, por lo cual, en sí mismo, una decisión de este tipo no altera la divina constitución de la Iglesia, aunque plantee gravísimas dificultades de orden práctico. Es bien sabido que las raras renuncias del pasado tuvieron lugar en circunstancias de particular gravedad en la historia de la Iglesia, por lo que el gesto realizado hoy por Benedicto XVI no puede ser equiparado con aquellos del pasado.

Se trata en cambio, como lo sugieren las mismas palabras adoptadas ingravescentem ætatem de la voluntad de aplicar también al oficio papal lo que ya el Vaticano II (con el decreto Christus Dominus) y Pablo VI (Motu proprio Ecclesiæ Sanctæ del 6 de agosto de 1966; Motu proprio Ingravescentem ætatem del 21 de noviembre de 1970) habían decidido para los párrocos, los obispos y los cardenales (dimisión al cumplir los 75 años; exclusión del cónclave al cumplir los 80 años para los cardenales).

Aquellas decisiones conciliares y montinianas no tenían solamente el propósito pastoral declarado de evitar tener pastores incapacitados para el ministerio por edad avanzada (y el no declarado de alejar a eventuales opositores a las reformas), sino el de transformar –al menos de facto y a los ojos del mundo una jerarquía sagrada en una administración burocrática similar a las administraciones de los gobiernos de los modernos estados democráticos, o a los ministerios pastorales sinodales de las sectas protestantes. Hoy Joseph Ratzinger completa la reforma conciliar, aplicando incluso a la sagrada dignidad del Sumo Pontificado las modernas categorías mundanas y seculares mencionadas, equiparando también en esto al Papado Romano con el episcopado subalterno. De hecho, es muy probable que la decisión de hoy se convierta en moralmente obligatoria para sus sucesores, haciendo del Papado un cargo “temporal” y  provisorio de presidente del colegio episcopal o, por qué no, del consejo ecuménico de las iglesias.

Al inicio de su “pontificado”, Benedicto XVI insistió efectivamente en el aspecto colegial de la autoridad de la Iglesia: el obispo de Roma es el presidente del colegio episcopal, un obispo entre los obispos; al final de su “gobierno”, Joseph Ratzinger ha querido presentar como cualquier otro obispo conciliar su renuncia.

Pero el 19 de abril de 2005, cuando Joseph Ratzinger fue elegido para el Sumo Pontificado por el cónclave, ¿aceptó verdaderamente, y no solo exteriormente, la elección? Según la tesis teológica desarrollada por el Padre M.L. Guérard des Lauriers O.P. (respecto de Pablo VI y de sus sucesores) esta aceptación no pudo ser más que exterior y no real ni eficaz, ya que el elegido demostró no haber tenido, ni entonces ni después, la intención objetiva y habitual de proveer al bien de la Iglesia y de procurar la realización de su fin. Desde aquel día, Joseph Ratzinger fue sí el elegido del cónclave, pero no formalmente el Sumo Pontífice que gobierna la Iglesia “con” Su cabeza invisible, Nuestro Señor Jesucristo. Con la decisión de hoy, en sintonía con la doctrina y disciplina conciliar y con el vivo sentimiento anti-papal heredado por él del protestantismo alemán y del modernismo agnóstico, del cual ha sido y sigue siendo el máximo exponente, Joseph Ratzinger sólo ha hecho explícito y manifiesto su rechazo a gobernar verdaderamente la Iglesia, y así deja de ser jurídicamente no el Papa, que nunca ha sido, sino el elegido del cónclave y el ocupante material de la Sede Apostólica.

En la ya dramática situación de la Iglesia, el gesto de hoy debilita aún más la barca apostólica sacudida por la tormenta. Es cierto que este gesto reconoce la incapacidad y la no voluntad de Ratzinger de gobernar la Iglesia, pero también es cierto que completa, como se ha dicho, la disciplina conciliar de descrédito de la jerarquía eclesiástica. Sólo la elección de un verdadero Sucesor de Pedro podría poner fin a esta crisis de autoridad, pero la composición del cuerpo electoral hace prever –humanamente hablando– que la noche será aún más profunda y que el alba todavía está lejos. Que Dios nos asista, a través de la intercesión de María Santísima y de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo.

Verrua Savoia, 11 de febrero de 2013

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La isla que no existe

Publicado en por P. Romero

Algunos dan por inminente la firma de un acuerdo canónico entre los modernistas y la FSSPX. El Instituto Mater Boni Consilii durante años ha explicado cómo la posición de lefebvrista conduce a un callejón sin salida: o el compromiso con aquellos que son considerados la autoridad legítima de la Iglesia; o el persistir en la praxis cismática (desobedecer habitualmente a la denominada “legítima autoridad”) típica de una petit église”. A pesar de las suposiciones más o menos fundadas de algunos vaticanistas, no es posible saber con certeza si, y cuando, se realizará el acuerdo canónico.  

En cambio, podemos y debemos constatar lo que está ahora ante los ojos de todos: la frecuentación, cada vez más asidua, por parte de la FSPX, de los ambientes conciliares conservadores; compuestos, no lo olvidemos, por aquellos que son los “guardianes” del Concilio, los defensores de las jornadas ecuménicas de Asís, los partidarios de la legitimidad y validez de los nuevos ritos, etc., todos en comunión con Benedicto XVI.

Pero la desviación de la FSPX no se detiene en este nivel, ya que se está consolidando la colaboración también con personajes relacionados con la organización brasileña TFP [tradición, familia, propiedad], considerada por muchos como sectaria, y sus múltiples siglas y satélites presentes en Italia, precisamente entre las filas de los conservadores. Y sin embargo la fe y el sentido común bastarían para mantenerse alejados de ambientes semejantes. Parecería que a fuerza de usar el misal del “beato Juan XXIII”, algunos están asimilando el principio roncalliano de “busquemos lo que nos une y no lo que nos divide”...

Recuerdo que el católico está radicalmente separado de los modernistas (progresistas o conservadores, con el rito antiguo o nuevo, en mangas de camisa o con hábito eclesiástico) por la profesión de Fe. Consideradas superables, al menos en el plano de la colaboración práctica, las divergencias doctrinales, ahora entonces se abren algunos espacios (aunque marginales) bajo argumentos en sí buenos y loables, pero que se convierten en la ocasión para hacer confluir, confundir y luego disolver a los católicos teóricamente anti-modernistas en la “derecha” del modernismo. Se trata de un mecanismo particularmente peligroso, sobre todo para los más idealistas, los más generosos y los más ingenuos, que merecerían ser guiados (y primero entonces formados doctrinalmente) de manera diferente.

Un ensayo general será una manifestación “pro-vida”, donde los lefebvristas se hallarán junto a institutos sacerdotales Ecclesia Dei, a una congregación Novus Ordo de frailes conservadores, a grupos del estilo “Timone-Bussola [timón-brújula/publicaciones católicas conservadoras italianas], a la TFP y a la “Fundación Lepanto”, ¡e incluso junto al “Opus Dei” y a los Legionarios de Cristo! Entre otras cosas, sería interesante preguntar a los “lepantinos” y a los “timoneros” su opinión acerca de la vida y las condiciones en las que se ven obligados a vivir –y a morir– los niños palestinos. La relectura del artículo del Padre Francesco Ricossa, publicado en el n° 64 de Sodalitium, referente a las ediciones “Lindau” y “Fede e Cultura”, permitirá profundizar la cuestión de la absorción de la FSPX por grupos modernistas conservadores y los inquietantes lazos de algunos personajes de estos grupos con ambientes sectarios.  

Entrando entonces en la cuestión específica de la defensa de la vida, desde siempre y con mucho celo, las asociaciones “tradicionalistas” se han comprometido en este frente, consecuencia de su combate doctrinal. En Italia el divorcio y el aborto han vencido gracias a las concesiones del modernismo político de la Democracia Cristiana, y del modernismo religioso en el interior de la “Jerarquía” (entre otras cosas, la posición sostenida en el referéndum de 1981 marcó el pasaje de “Alleanza Cattolica del frente anti-modernista a la carroza conciliar. Roberto de Mattei tuvo el mérito de oponerse a Giovanni Cantoni, pero permaneció devoto discípulo de Plinio de Oliveira…).  

Actualmente la situación no ha cambiado. La CEI [conferencia episcopal italiana] podría emprender una batalla enérgica sobre este tema, pero se guarda bien de hacerlo (el “cardenal” Bagnasco prefiere bendecir al gobierno Monti); los políticos “católicos” susurran vagos compromisos “por la vida” durante las campañas electorales, y el grupo inter-parlamentario que se ha constituido recientemente no se asemeja precisamente a un ejército de cruzados. Sin embargo, la derecha ratzingeriana habla de un número cada vez mayor de “cardenales” y “obispos” tradicionalistas (varios de los cuales adhieren a las manifestaciones mencionadas arriba), confundiendo quizás la defensa del dogma con las capas magnas revestidas en un uso acaso demasiado teatral del Misal Romano. Si los prelados en cuestión fueran verdaderamente como se los describe, sería sorprendente la ausencia sistemática, en sus diócesis, de acciones vigorosas contra el crimen del aborto. Y antes de eso, o al menos en paralelo, de acciones contra los errores en materia religiosa presentes en los textos del Concilio y en el “magisterio” de Benedicto XVI.  

La verdad es que entre los conservadores se ha creado una idea de la restauración en la iglesia que no coincide con la realidad. Se podrán extrapolar sistemáticamente las frases “católicas” de los textos modernistas de Ratzinger, se podrá intentar defender lo indefendible, justificar lo injustificable y realizar impresionantes acrobacias para conciliar lo inconciliable, podrán mentir a los demás y a sí mismos, podrán preferir la carrera, los espacios periodísticos y los éxitos editoriales al testimonio de la fe, pero no se puede cambiar la realidad objetiva de las cosas. Benedicto XVI, y todos aquellos que en el episcopado están en comunión con él, prosiguen la obra nefasta del Concilio, con la enseñanza de errores que ofenden a Nuestro Señor, contradicen la fe católica y el magisterio de los Papas hasta Pío XII, provocando gravísimo daño a las almas. La contrarreforma doctrinal y litúrgica de Ratzinger existe entonces sólo en la imaginación de los conservadores-tradicionalistas de la derecha conciliar.

Todo esto me recuerda el título de una canción interpretada por Edoardo Bennato, l’isola che non c’è” [la isla que no existe]. Una isla, sin embargo, con muchas rocas traicioneras, contra las cuales podrían estrellarse el clero y los fieles de la Fraternidad, antes incluso de que su capitán realice la esperada y definitiva reverencia ante Benedicto.

8 de mayo de 2012

Padre Ugo Carandino

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L’Osservatore Romano

Publicado en por P. Romero

¿La existencia de Dios? Una opción no demostrable (por J. Ratzinger)

Palabras de Joseph Ratzinger el 6 de abril de 2006 a jóvenes de la diócesis de Roma, en preparación a la XXI jornada mundial de la juventud:

Por último, para llegar a la cuestión definitiva, yo diría: Dios o existe o no existe. Hay sólo dos opciones. O se reconoce la prioridad de la razón, de la Razón creadora que está en el origen de todo y es el principio de todo –la prioridad de la razón es también prioridad de la libertad– o se sostiene la prioridad de lo irracional, por lo cual todo lo que funciona en nuestra tierra y en nuestra vida sería sólo ocasional, marginal, un producto irracional; la razón sería un producto de la irracionalidad. En definitiva, no se puede “probar” uno u otro proyecto, pero la gran opción del cristianismo es la opción por la racionalidad y por la prioridad de la razón. Esta opción me parece la mejor, pues nos demuestra que detrás de todo hay una gran Inteligencia, de la que nos podemos fiar” (http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2006/april/documents/hf_ben-xvi_spe_20060406_xxi-wyd_sp.html).

En consecuencia, para Joseph Ratzinger, la existencia de Dios no es más que una opción persuasiva pero no demostrada, lo cual es contrario al juramento anti-modernista (DS 3538) que Ratzinger también pronunció el día de su ordenación: profeso que Dios, principio y fin de todas las cosas puede ser conocido y por tanto también demostrado de una manera cierta por la luz de la razón, por medio de las cosas que han sido hechas (Rom. I, 20), es decir por las obras visibles de la creación, como la causa por su efecto, y contrario también al Concilio Vaticano I (DS 3026, Constitución dogmática Dei Filius): “Si alguno dijere que Dios, uno y verdadero, nuestro creador y Señor, no puede ser conocido con certeza a partir de las cosas que han sido hechas, con la luz natural de la razón humana: sea anatema”.

(“Sodalitium”, ed. fr., n° 64)

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Un edificio construido sobre la arena…

Publicado en por P. Romero

El 9 de mayo del corriente año se hizo público un intercambio de correspondencia entre los obispos consagrados por Mons. Lefebvre en 1988, acerca de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y de la eventualidad de aceptar la propuesta de reconocimiento canónico, con ciertas condiciones, de dicha Fraternidad por Benedicto XVI. Más precisamente, se trata de una carta del 7 de abril del 2012, dirigida al Consejo general de la FSSPX por los obispos Alfonso de Galarreta, Bernard Tissier de Mallerais y Richard Williamson, y de la respuesta del 14 de abril firmada por los tres miembros del Consejo general: Mons. Bernard Fellay, Superior General, y sus dos asistentes, Niklaus Pfluger y Marc-Alain Nély. La autenticidad de las cartas fue confirmada el 11 de mayo por un comunicado de la Casa Generalicia de la FSSPX, que acusó de falta grave al anónimo divulgador de la correspondencia. La primera consecuencia oficial de la revelación de la carta de los tres obispos fue tomada ayer, 16 de mayo, durante la habitual reunión de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que decidió que “respecto a las posiciones adoptadas por los tres obispos de la Fraternidad San Pío X, su situación deberá ser tratada separada y singularmente” (separadamente de la de Mons. Fellay).  

A una primera lectura, los autores de la carta del 7 de abril parecen estar –desde un punto de vista doctrinal, pastoral y también humano– en las antípodas de su colega y superior Mons. Fellay, y viceversa. Los tres primeros se oponen valientemente a la doctrina del Vaticano II y a aquella “subjetivista” de Joseph Ratzinger; estiman por lo tanto imposible un acuerdo doctrinal e inaceptable un acuerdo práctico con Benedicto XVI, y consideran que dicho acuerdo conducirá a la FSSPX a la ruina. Por el contrario, Mons. Fellay y sus asistentes piensan que el Vaticano II debe solamente ser interpretado según la Tradición, según la intención manifestada por Benedicto XVI, y que rechazar el reconocimiento canónico de la FSSPX equivale de hecho a tomar una posición cismática, si no sedevacantista, al rechazar la autoridad del Papa. De allí la tentación de los católicos de alinearse del lado de una u otra parte de los dos ejércitos en batalla.

En realidad, los cuatro obispos consagrados por Mons. Lefebvre están menos alejados entre ellos de lo que parece: llegan a conclusiones opuestas, pero lo hacen partiendo de los mismos principios. En efecto, los cuatro sostienen, al menos de hecho, como primera, última y suprema referencia la autoridad de Mons. Lefebvre –del cual se proclaman herederos– más que la de la Iglesia. Los cuatro se dicen en comunión con Joseph Ratzinger-Benedicto XVI. Los cuatro consideran, al menos de hecho, que la Iglesia y su Jefe visible, el Papa, son falibles, y que en los últimos cincuenta años (si no incluso constantemente, desde San Pedro, como pretende Roberto De Mattei en su ensayo “Apologia della Tradizione”), han caído en el error. Sus divergencias son atribuibles al hecho de que ponen de relieve uno u otro aspecto de la doctrina y praxis de Mons. Lefebvre: la existencia de errores en el Vaticano II, por un lado; la legitimidad de los “Papas” que difundieron y confirmaron estos errores, por el otro (con la consecuencia, común a ambos, que la Iglesia y el Papa serían –a veces sí, a veces no– fuente de errores).

La historia de la Fraternidad, dijo un día Mons. Lefebvre, es la historia de sus cismas. La causa principal de estos cismas, que llegaron ahora a la cima de esta sociedad, debe buscarse en la posición existente desde su fundación y adoptada luego definitivamente por la FSSPX entre 1979 y 1981: atribuir los errores “conciliares”, que no son otra cosa que la reedición del Modernismo condenado por San Pío X como la reunión de todas las herejías (y en consecuencia como una “súper-herejía”, según la expresión condenada por Mons. Fellay), al Papa legítimo y a la Iglesia, y entonces, en última instancia, al mismo Cristo que gobierna Su Iglesia, y al Espíritu de Verdad.

¿Qué sucederá, quizás dentro de poco? No somos profetas. Sin duda, una vez más, los Modernistas han logrado hábilmente sembrar la división.

¿Cuáles son los riesgos que, al término de este análisis, denuncia nuestro Instituto?

El primero: que una buena parte de los fieles, detrás de Mons. Fellay, siga el proceso –comenzado desde hace mucho tiempo– de aceptación de la teoría y de la praxis del Modernismo agnóstico ratzingeriano.

El segundo: que una u otra parte de los fieles, detrás de los otros tres obispos, o solamente de uno de ellos, siga el proceso ya avanzado de constitución de una pequeña iglesia galicana, hostil casi instintivamente al Papado y a la Iglesia Romana.

El tercero (pero no el último): que unos y otros persistan en los principios erróneos que Mons. Lefebvre, conscientemente o no, puso a la base de su edificio, y que han conducido al actual desastre. Un pequeño error en los principios se vuelve grande en sus conclusiones, y un edificio construido sobre la arena no resistirá a la prueba de los hechos.  

Nuestro Instituto denuncia los errores modernistas que comenzaron con el Vaticano II y las reformas que le siguieron.

Afirma que tales errores no pueden venir de la Iglesia ni de un Pontífice legítimo. Recuerda que no se puede estar en comunión con quien no profesa íntegramente la Fe Católica.

Pone en guardia contra los errores profesados desde siempre por la FSSPX y por sus comunidades amigas, sea que estos errores lleven a un acuerdo con los Modernistas, sea que lleven contrariamente, siguiendo a uno o a varios obispos, a una resistencia a aquellos que son considerados como las autoridades legítimas.  

Constata que la tesis teológica sobre la situación actual de la Autoridad en la Iglesia de Mons. Guérard des Lauriers O.P., es hoy y siempre la más adecuada para fundar sólidamente la perseverancia en la Fe, y entonces poder enfrentar y vencer, con la gracia de Dios y la intercesión de María, a la herejía modernista que arruina y pierde las almas.    

Padre Francesco Ricossa

Verrua Savoia, 17 de mayo de 2012, Ascensión del Señor

Fuente: www.sodalitium.it

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“LA BEATIFICACIÓN DEL MUNDO”

Publicado en por P. Romero

De tanto en tanto es bueno volver a los fundamentos de nuestra actitud y replantearse el porqué de nuestra elección por la Tradición de la Iglesia.

En el orden espiritual, San Bernardo, para rechazar las tentaciones contra la vocación, se planteaba a sí mismo la siguiente pregunta: “Bernarde, ¿ad quid venisti monasterium?” [Bernardo, ¿qué es lo que has venido a hacer al convento?].

¿Por qué estamos a menudo en garajes o en lugares arreglados como capillas? ¿Por qué no vamos a la parroquia más cercana, por qué a menudo nos vemos obligados a hacer kilómetros y viajar para asistir a la Misa, mientras que quizá tenemos una iglesia junto a nuestra casa?

Estamos a favor de la Misa tradicional, pero eso no es suficiente, debemos oponernos también a la “Nueva Misa”; esta “Nueva Misa” que, según el “Breve Examen crítico del Novus Ordo Missæ”, redactado por el Padre Guérard des Lauriers O.P. y firmado por los Cardenales Ottaviani y Bacci, “representa un alejamiento impresionante de la doctrina sobre el Santo Sacrificio de la Misa tal como ha sido definida por el Concilio de Trento”.

Esta “Nueva Misa” fue elaborada con la colaboración de seis pastores protestantes convocados por Pablo VI. Estamos pues en contra de la “Nueva Misa”.

Del mismo modo que estamos en contra del Concilio Vaticano II, particularmente en lo que se refiere a sus doctrinas sobre la libertad religiosa, la colegialidad, el ecumenismo, y el cambio de la doctrina de la Iglesia acerca del judaísmo.

Precisamente, en lo que tiene que ver con la libertad religiosa, Juan Pablo II, en aplicación del Vaticano II, pidió a varias naciones antes católicas (entre otras, Italia, España, Portugal y Colombia) retirar de sus constituciones el artículo que hacía de estos países Estados católicos. Juan Pablo II ha entonces obrado en favor de la laicización de los Estados. Y al hacerlo, al decir de Mons. Lefebvre, “le destronaron”, destronaron a Nuestro Señor Jesucristo como Rey de los Estados y de las sociedades.

Y es exactamente eso que se quiere beatificar hoy; pretender beatificar a Juan Pablo II, es pretender beatificar al Vaticano II, es querer beatificar el espíritu del mundo. No es posible aprobar una cosa semejante.

Para fundamentar mejor nuestro rechazo de dicha beatificación, vamos a recordar aquí algunos hechos y declaraciones realizadas por el personaje en cuestión durante la década del ‘80, lo cual va a recordarnos quien es esta persona realmente (todas las citas siguientes pertenecen al artículo “Itinerario ecuménico de Juan Pablo II”, Roma nº 106, Buenos Aires, 1988).

El 14/4/82, en la plaza de San Pedro, dijo: En las palabras de Cristo no hemos de ver una valoración superior de la virginidad o del celibato respecto al matrimonio. Esto, en oposición a la enseñanza del Evangelio, del Concilio de Trento y de Pío XII, y siguiendo la herejía de Joviniano (cfr. Joviniano 82, G. Corbi, Buenos Aires, ed. Iction).

El 25/5/82 asiste a un culto religioso anglicano en Canterbury, Inglaterra.

El 25/5/83 promulgaun nuevoCódigo de Derecho Canónico”, el cual, entre otras cosas, permite a los católicos recibir los sacramentos de la Penitencia, Eucaristía y Extremaunción de manos de ministros no-católicos y, a su vez, permite a ministros católicos administrar dichos sacramentos a los no-católicos (can. 844). Además, dicho código suprimió la excomunión de los masones.

El 11/12/83 predica en un templo luterano en Roma y recita una oración compuesta por Lutero.

El 22/3/84 afirma ante la logia masónica judía B’nai Brith, que el diálogo entre católicos y judíos es un diálogo “entre la primera y la segunda parte de la Biblia” (Juan Pablo II y el judaísmo, ed. Paulinas, Buenos Aires, 1988, pág. 98).

El 6/5/84, en Seúl, Corea, dirige “un saludo especial a los miembros de la tradición budista que se están preparando a celebrar la festividad de la venida del señor Buda” (L’Osservatore Romano, 20/5/84).

El 7/5/84, en Nueva Guinea, “una mujer con los senos descubiertos leyó hoy párrafos de la Biblia durante una misa celebrada por Juan Pablo II” (La Nación, Buenos Aires, 9/5/84).

El 11/12/84 envió un representante a la colocación de la primera piedra de la mayor mezquita de Europa.

El 9/5/85: “Es una alegría particular poder recibiros a vosotros... que seguís la fe del Islam, venidos a Roma para el coloquio sobre ‘la santidad en el Cristianismo y en el Islam’... Como lo he dicho a menudo en otros encuentros con mahometanos, tenemos un solo y mismo Dios y somos hermanos y hermanas en la fe de Abraham... Vuestro Santo Corán llama a Dios ‘Al-Quddus’”...

En mayo de 1985, un documento oficial del Vaticano [que luego Juan Pablo II cita en la Sinagoga] afirma que “el pueblo de Dios de la Antigua y de la Nueva Alianza, tiende hacia metas análogas, la venida o el retorno del Mesías”. E invita a los cristianos a unirse a los judíos para “preparar el mundo a la venida del Mesías” (L’Osservatore Romano, 26/5/85).

El 8/8/85, en Togo, África, asiste a rituales vudú.

El 2/2/86, “en viaje por la India recibió primero en la frente, de una sacerdotisa hindú, ‘el signo de reconocimiento de los adoradores de Shiva’ y el 5 de febrero, en Madrás, de manos de otra, ‘se dejó aplicar en la frente el tilak, o tika, la pastilla de polvo rojizo de los adeptos al hinduismo’” (La Nación, 21/2/86).

Al “Centro Hope de Jerusalén para la comprensión y la reconciliación interreligiosa”: “Venís de una ciudad que significa mucho para todos nosotros: judíos, cristianos y musulmanes. Jerusalén, la ciudad de David, el lugar de la muerte y resurrección de Jesús, el escenario del viaje nocturno de Mahoma hacia Dios” (L’Osservatore Romano, 9/3/86).

El 13/4/86 visita la sinagoga de Roma, participa en la recitación de salmos, reconoce que la Iglesia persiguió a los judíos, y dijo dirigiéndose a ellos: “Sois nuestros hermanos predilectos y en cierto modo se podría decir, nuestros hermanos mayores” (L’Osservatore Romano, 20/4/86).

El 27/10/86, Juan Pablo II convocó a “los representantes de las religiones del mundo” para “un encuentro de oración por la paz”, en la ciudad de Asís. Entre otros sacrilegios realizados en ese lugar, unos bonzos incensaron una estatua de Buda en la Iglesia de San Pedro (L’Osservatore Romano, 2/11/86).

El 30/12/87 en la “encíclica” Sollicitudo Rei Socialis, dijo: “Quiero dirigirme especialmente a quienes por el sacramento del bautismo y la profesión de un mismo credo, comparten con nosotros una verdadera comunión, aunque imperfecta [refiriéndose a herejes y cismáticos]”.

En esta enumeración, no se puede olvidar el beso al Corán y los numerosos “mea culpa”, o declaraciones de arrepentimiento por los “pecados de la Iglesia”, perdón, “de los hijos de la Iglesia”…

Todos estos actos se repitieron a lo largo de todo su “pontificado” y hasta el fin de su vida.

La única conclusión posible es afirmar que similares actos no pueden venir de la Autoridad legítima de la Iglesia, del mismo modo que la “Nueva Misa” y el Concilio Vaticano II no pueden ser obra de la Autoridad legítima de la Iglesia. La Iglesia es Santa, y en su seno no hay el lugar para la herejía, el cisma y el sacrilegio.

En el mismo sentido, la “beatificación” de un tal personaje no podría nunca ser considerada como un acto procedente de la legítima Autoridad de la Iglesia, así como tampoco la “beatificación” de Juan XXIII o la “canonización” de Mons. Escrivá de Balaguer.

No se puede callar ante un tal acontecimiento, y no se puede aceptar un tal acto. Decimos “non possumus”, como los mártires, cuando el emperador romano quería forzarles a renegar de Nuestro Señor, o a ponerlo en el mismo plano que las divinidades paganas, sobre un altar más entre los otros. Los mártires se negaron a ello y prefirieron morir.

Renovamos entonces nuestra adhesión firme a la Fe católica y solamente a la Fe católica.

No se trata de adherir a revelaciones privadas, a mensajes o a sucesos extraordinarios. Se trata pura y simplemente de adherir a la Fe.

No se trata tampoco de adherir a una persona, a un obispo, incluso muy virtuoso, a su palabra o a su acción. Se trata pura y simplemente de adherir a la Fe.

Todo cuanto acabamos de relatar, esta beatificación, son acontecimientos muy tristes para la Iglesia, a pesar de lo que muchos piensan, y es siempre doloroso y desagradable tener que referirse a estas cosas y ser tan crítico. Pero no debemos perder la esperanza ni la confianza, a pesar de todo.

La Iglesia, aunque pueda parecer a veces en muerte aparente, no puede morir, ya que tiene la promesa de Su Maestro. Un día el modernismo será derrotado y tendrá que callarse para siempre jamás, el día del triunfo de la Iglesia ciertamente llegará.

En este tiempo pascual renovemos nuestro amor, nuestra confianza, nuestra devoción, nuestra adhesión a la Iglesia y a la Santa Sede, a su Magisterio y a su doctrina. Tengamos confianza y calma, cuando todo parecía perdido, Nuestro Señor salió resucitado de la tumba.

Conservemos la fe en la Santa Iglesia Católica, la única institución divina que existe sobre la tierra, a pesar de lo que digan sobre las falsas religiones los seguidores de este ecumenismo delirante. Recemos por las almas confundidas, perdidas, escandalizadas.

Dice San Juan en la Epístola de hoy: “hæc est victoria, quæ vincit mundum, fides nostra” (“la victoria, que ha vencido al mundo, es nuestra fe”, I Juan 5, 4).

 

Padre Héctor L. ROMERO

[Sermón pronunciado el Domingo In Albis, 1ro de mayo de 2011].

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QUIENES SOMOS

Publicado en por integrismo

Soy el Padre Héctor Lázaro Romero, director de la revista digital “Integrismo”.

En el año 1992 ingresé al Seminario de habla hispana de la Fraternidad San Pío X, de Mons. Lefebvre. Tras seis años de estudios, recibí la ordenación sacerdotal en 1997, de manos de Mons. Williamson. Fui entonces destinado al priorato de la Fraternidad en Buenos Aires; allí ejercí el ministerio sacerdotal hasta el 2004, año en que abandoné la congregación por razones de salud.

Meses más tarde, en agosto del mismo año, decidí no volver a la Fraternidad para ser fiel a mis convicciones doctrinales. Es así que escribí una “Carta a los fieles” del priorato y una a mis superiores, en que explicaba mis razones.

Desde entonces, la posición que sostengo públicamente es la expuesta en la “Tesis de Cassiciacum”, de Mons. Guérard des Lauriers O.P., sobre la vacancia formal de la Sede Apostólica (que ha sido claramente desarrollada desde las páginas de Integrismo y es conocida por nuestros fieles y amigos; en este mismo sitio -sección documentos- puede leerse una exposición detallada, así como material sobre el tema).

En septiembre de 2004 salió el primer número de la revista, en cuyo editorial decíamos:

“(...) Esta es una publicación católica, con todo lo que significa la palabra, con todo lo que conlleva la palabra, con todas las consecuencias que se desprenden de la palabra. En efecto, esta es una publicación que pretende ser católica integralmente. Es una publicación integrista. (...) esta palabra se utiliza ante todo para referirse a quienes sostienen la existencia de una Verdad objetiva que no se pone en discusión. Es justamente ése el sentido que hacemos nuestro.

(...) Para la sociedad actual esta es una actitud condenable, pero no lo era para la Iglesia. Decimos esto porque esta es una palabra ‘acuñada’ en realidad, por el Papa San Pío X (1903-1914), el Papa antimodernista. Este Papa persiguió sin piedad al modernismo, convencido del daño que podía producir a la Iglesia. Bajo sus auspicios nació el ‘Sodalitium Pianum’ (o ‘Fraternidad San Pío V’), dirigido por Mons. Umberto Benigni (1862-1934), encargado de detectar a estos elementos en las diócesis y seminarios, y de expulsarlos. Se entiende entonces el odio de todos los medios progresistas hacia el Papa Sarto.

San Pío X sostuvo y promovió a este grupo y a su prensa, a la que denominó ‘integrista’. Por eso, la denominación de ‘integrista’ debería ser un título de gloria para el católico. Así lo afirma el inmortal Sardá y Salvany en su obra ya clásica: ‘El liberalismo es pecado’. Queremos pues ser integristas.

Ser integrista significa defender la integridad del dogma, afirmar todas y cada una de las verdades de Fe que la Iglesia nos enseña; sea por su Magisterio Ordinario, sea por su Magisterio Extraordinario, con todo lo que significan estas verdades, con todas las consecuencias que se derivan de ellas.

Significa estar convencidos de que la Fe es Una, y que si se niega la más pequeña de las verdades de Fe, o se la pone en duda, se las niega o pone en duda a todas.

Ser integrista significa pues adherir y prestar asentimiento interno a la totalidad del Magisterio de la Iglesia, también a su Magisterio político, con todas las consecuencias que se desprenden de esto. Significa tener como enemigo mortal al liberalismo, y defender la Realeza Social de Nuestro Señor Jesucristo.

Como se ve, la palabra está preñada de sentido católico. Queremos pues, ser integristas. Esta es una publicación integrista.

(...) Hoy reinan el ecumenismo, la libertad religiosa, la colegialidad, doctrinas éstas que la Iglesia de ayer, la Iglesia ‘integrista’ condenó en diferentes oportunidades.

Hoy la Iglesia sufre una crisis espantosa, puede decirse que la peor de su historia dos veces milenaria (...).

Nosotros, al igual que los católicos tradicionalistas, y contándonos entre ellos, señalamos al Concilio Vaticano II como desencadenante de la misma; y afirmamos que el Concilio contradice la enseñanza infalible y tradicional del Magisterio de la Iglesia, particularmente en las tres doctrinas que hemos dicho (...).

Esta publicación, como se dijo antes, quiere defender la Verdad. Y por amor de esa Verdad, denuncia al Concilio (...).

Pero, ¿cómo es posible que los hombres de Iglesia, aun aquel que ocupa el más alto puesto, avalen doctrinas erróneas? ¿No es esto contrario a la infalibilidad y asistencia divina prometidas a la Iglesia?

Esta publicación se compromete a tratar este trágico problema y pretende invitar a sus lectores al estudio del mismo; en breve, quiere proponer a los lectores que estudiemos juntos este problema, en el que tanto se juega para el católico.

Ese será nuestro tema fundamental: el problema de la Autoridad. Pero también nos ocuparemos de otros temas de actualidad, de política, etc.; siempre bajo la luz del Magisterio tradicional, ‘integrista’.

Esta es la finalidad que perseguimos humildemente, la misma de la Iglesia: la gloria de Dios y la salvación de las almas (...)”.

Si conoce otras personas que pueden estar interesadas en nuestra publicación, puede enviarnos las direcciones de mail; las ingresaremos a nuestro fichero y Ud. habrá realizado una obra apostólica.

-Si desea contactarnos:

Por correo electrónico:

feintegra@gmail.com

integrismo@yahoo.com.ar

 

-Si desea ayudarnos económicamente:

Puede contactarnos y/o hacernos llegar su ayuda según sistema que indicaremos (también transferencias internacionales).

Ayúdenos a continuar nuestra modesta empresa por la gloria de Dios, honor de la Iglesia y salvación de las almas.

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REVISTA INTEGRISMO

Publicado en por integrismo

(Click sobre cada título para descargar la Revista)

REVISTA INTEGRISMO Nº 1 (Septiembre 2004):
- Editorial: El porqué del nombre “Integrismo”.
- Comentarios a partir del Credo: 1er. Artículo (I).
- María Ssma., Corredentora del género humano
- De un monje benedictino (contratapa): Reflexión.
REVISTA INTEGRISMO Nº 2 (Noviembre 2004):
- Editorial: La contradicción entre el Vaticano II y el Magisterio tradicional.
- Comentarios a partir del Credo: 1er. Artículo (II).
- Las Postrimerías y el Purgatorio
- La fiesta de la Medalla Milagrosa (contratapa).
- Editorial: Sobre las blasfemias.
- El problema de la autoridad: Itinerario ecuménico de Juan Pablo II (Revista Roma).
- El programa del Sodalitium Pianum
- La Navidad y el Silencio
- Comentarios a partir del Credo: 1er. Artículo (III).
- Oración a Cristo Rey por la Patria (contratapa).
- Editorial: La Cuaresma de la Iglesia.
- 101 herejías de Juan Pablo II (cuadro sinóptico).
- Explicación de la Tesis de Mons. Guérard des Lauriers (Mons. Sanborn).
- Algunas reflexiones sobre la película La Pasión de Cristo (Padre Giugni).
- Una recensión de la película La Pasión de Cristo (Mons. Sanborn).
- La Pasión de Nuestro Señor y el amor de Dios
- El Soborno de los Santos (Padre Morello): Sobre las “canonizaciones” nuevas.
- Oración a San José (contratapa).
- Editorial: La muerte de Juan Pablo II y la elección de Benedicto XVI.
- Consideraciones sobre el próximo cónclave (Padre Ricossa).
- ¿Ratzinger protestante? ¡en un 99%! (Padre Ricossa):  El discurso a los valdenses de 1993.
- La “fe” del Prefecto de la fe (Padre Morello): Comentario a un libro de J. Ratzinger.
- No tengan esperanzas con Ratzinger (Mons. Sanborn): Preguntas y Respuestas.
- Mons. Rifán en la coronación de Ntra. Sra. Aparecida (Comunicado de Campos).
- Con Pedro o contra Pedro (Padre Carandino): Sobre Campos y la Fraternidad San Pío X.
- El pensamiento católico o la opinión pública (Padre Esquives).
- Comentarios a partir del Credo: 2do. Artículo.
- Editorial: La falta de paz en la Patria y en la Iglesia.
- La vida del Padre Mortara, judío converso
- La infalibilidad del Papa (Mons. McKenna).
- Entrevista a Mons. Guérard des Lauriers
- El abandono confiado a la Divina Providencia (Claudio de la Colombière).
- El miedo (Padre Morello): en la “Iglesia Conciliar”.
- Catecismo y ejemplos (Padre Esquives).
REVISTA INTEGRISMO Nº 7 (Septiembre 2005):
- Editorial: El encuentro de Mons. Fellay con Benedicto XVI en agosto de 2005.
- Las negociaciones en curso entre JPII y la FSPX (Padre Ricossa).
- Comentarios a partir del Credo: 3er. Artículo.
- Encíclica Pascendi (contratapa): extractos.
REVISTA INTEGRISMO Nº 8 (Noviembre 2005):
- Editorial: Sobre encuentros de B XVI y de la jerarquía argentina con judíos.
- Instituto Mater Boni Consilii
- Tratado del Purgatorio (Santa Catalina de Génova): extractos.
- ¿Pablo VI impuso “ilegalmente” la Nueva Misa? (Padre Cekada): Un mito tradicionalista.
- A propósito del Opus Dei (Padre Nitoglia).
- Editorial: Respuesta a declaraciones de Mons. Williamson sobre el “sedevacantismo”.
- Salvemos a la criatura (Mons. Sanborn): Sobre el discurso de B XVI a la Curia (2005).
- Un gran iniciado: René Guénon (Padre Nitoglia).
- Comentarios a partir del Credo: 4to. Artículo.
- Compañía de Jesús y de María (-I- contratapa).
- Editorial: Los “derechos humanos” del gobierno.
- Mons. Williamson de ayer y hoy (Padre Morello): Sobre las declaraciones del obispo inglés.
- Los corazones de Sánchez y Le Lay (Padre Morello): Sobre las mismas declaraciones.
- Los montes de Gelboé (Mons. Sanborn): Historia de la Fraternidad y análisis doctrinal.
- El Sacerdocio (San Juan Crisóstomo): extractos.
- Compañía de Jesús y de María (-II- últ. pág. y contratapa).
- Editorial: El aniversario del “golpe”.
- Nuestra posición sobre la Misa del 24 de mayo: por el Card. Castrillón en Roma (2003).
- La actual situación de la Iglesia: Entrevista al Padre Carandino.
- ¿Ratzinger conservador? (Padre Carandino).
- Homilía de Mons. Geert Stuyver
- El Sacerdocio (Card. Manning, 1959).
- Comentarios a partir del Credo: 5to. Artículo.
- Editorial: El acto del 24 de mayo / La visita de B XVI a Auschwitz.
- Tua doctrina non est mea (Padre Morello): El concepto de “tradición” de J. Ratzinger.
- La Misa de Siempre y la Misa Nueva (Padre Morello): La “liberación” de la Misa.
- De Cranmer a Montini (Padre Ricossa): Sobre la “reforma” del Pontifical.
- La Iglesia no es pecadora (Padre Murro): Sobre un concepto de San Ambrosio.
- La Masonería (Card. Caro Rodríguez, 1924 - contratapa).
REVISTA INTEGRISMO Nº 13 (Septiembre 2006):
- Editorial: Mons. Angelelli y la traición de los hombres de “Iglesia”.
- El caso Rosmini: Una falsa distinción del Card. Ratzinger.
- Al margen de la conferencia de Mons. Fellay (2004 - Padre Ricossa)
- Comentarios a partir del Credo: 6to. Artículo.
REVISTA INTEGRISMO Nº 14 (Noviembre 2006):
- Editorial: El acto del 5 de octubre / El documento de B XVI sobre la Misa.
- ¿Qué pasa entre la Izquierda y los Judíos? (Guillermo Rojas).
- Karol, Adam, Jacob (Padre Ricossa): Wojtyla, Mickiewicz y Frank.
- El problema del Una Cum (Mons. Guérard des Lauriers).
- Editorial: Noticias varias
- Fraternidad San Pío X: ¿Misa vernácula y de cara al pueblo?
- El Opinionismo: Doctrina
- La doctrina del Novus Ordo (Padre Ugo Carandino)
- Información
- Editorial
- In Memoriam Mons. Guérard des Lauriers 
- El Testimonio de la Fe
- Homilía
- El Gran Medio de la Oración
- Encíclica Quas Primas
- Información
- Calendario
REVISTA INTEGRISMO Nº 17 (Noviembre 2009):
- Editorial 
- ¿Una consagración episcopal válida es necesaria para ser Papa?
- Breve examen crítico del Novus Ordo Missæ
- Información
- 40 años de Novus Ordo Missæ
REVISTA INTEGRISMO Nº 18 (Diciembre 2010):
- Editorial
- Reconocimiento de los tradicionalistas (anglicanos)
- “Una Cum”
- Los artículos del Credo
REVISTA INTEGRISMO Nº 19 (Diciembre 2011):
- Editorial
- Declaración del Instituto Mater Boni Consilii acerca de Asís
- Mons. Gherardini, Vaticano II y la hermenéutica de la continuidad
- Introducción a la vida devota
REVISTA INTEGRISMO Nº 20 (Diciembre 2012):
- Editorial
- Entrevista al P. Francesco Ricossa
- Cuando se ama al Papa
- Ha muerto Don Luigi Villa
REVISTA INTEGRISMO N° 21 (Noviembre 2013):
- Editorial
- Entrevista a Francisco para La Civiltà Cattolica
- Dossier Bergoglio
- Grandeza del verdadero Papado
- Entrevista a Francisco para La Repubblica
- Editorial
- “Le Sel de la terre” y el sedevacantismo
- El Papa San Pío X: Memorias
- Alocución en la canonización de San Pío X
REVISTA INTEGRISMO N° 23 (Noviembre 2015):
- Editorial
- Ni instruidos ni tridentinos
- Noticia/Reflexión
- El Tesoro escondido
- Unigenitus Dei Filius - extractos
REVISTA INTEGRISMO N° 24 (Diciembre 2016):
- Editorial
- La Elección del Papa
- Oración de San Pedro Canisio
- ¿Martirio o castigo?
- Aviso sobre la cremación
- Bergoglio y los sacerdotes casados
REVISTA INTEGRISMO N° 25 (Noviembre 2017):
- Editorial
- Introducción al problema de la Autoridad
- Información
- Las glorias de María
- Los artículos del Credo
- Editorial
- El Papa Liberio, San Atanasio y los arrianos
- Consagración Episcopal
- Noticias
- Editorial
- La cuestión del Papa Honorio
- Una nouvelle théologie
- Ordenaciones Sacerdotales
- Los artículos del Credo
- Editorial
- Mons. Guérard y su Tesis
- El llamado argumento de “resistencia”
- Ordenación Sacerdotal
- Autoridad de los Concilios
 
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DOCUMENTOS

Publicado en por integrismo.over-blog.com

·   LOS MONTES DE GELBOÉ - Mons. Donald J. Sanborn   PDF   WORD  

·    SACERDOTES TRADICIONALES, SACRAMENTOS LEGÍTIMOS - R. P. Anthony Cekada   PDF   WORD 

·        DECLARACIÓN DEL INSTITUTO “MATER BONI CONSILII SOBRE EL DECRETO DEL 21 DE ENERO DE 2009 CONCERNIENTE A LA REVOCACIÓN DE LA EXCOMUNIÓN A CUATRO OBISPOS DE LA FRATERNIDAD SAN PÍO X   PDF   WORD  

·        UNA ALEGRÍA INDECENTE - Abbé H. Belmont   PDF   WORD

·        A PROPÓSITO DE LA FSPX Y EL ULTIMATUM DEL VATICANO - R. P. Francesco Ricossa   

·        RATZINGER Y LA ORACIÓN POR LOS JUDÍOS - R. P. Francesco Ricossa   PDF   WORD

·        POR LA MISA ROMANA CONTRA EL NOVUS ORDO - Comunicado del Instituto Mater Boni Consilii sobre el Motu Proprio Summorum Ponficum   PDF   WORD

·        MOTU PROPRIO Y “SUBSISTIT IN - Abbé H. Belmont   PDF   WORD

·        LA TRAMPA DE LA MISA DEL MOTU - R. P. Anthony Cekada   PDF   WORD

·        RESPUESTA A “SEMPER IDEM” Y OTROS MIEMBROS DEL FORO EXTRA-OFICIAL DE LA FSPX DE MÉXICO   PDF   WORD

·        CONSAGRACIONES EPISCOPALES SEGÚN EL NUEVO RITO (Respuesta a una carta - Sodalitium nº 57)   PDF   WORD

·        RITO DE CONSAGRACIÓN EPISCOPAL DE 1968: SIEMPRE NULO Y SIEMPRE VANO - R. P. Anthony Cekada   PDF   WORD

·        INFORME SOBRE LA COMISIÓN CANÓNICA DE LA FRATERNIDAD SAN PÍO X 

·        ENTREVISTA A MONSEÑOR GUÉRARD DES LAURIERS

·        EL PAPADO MATERIAL - Mons. Donald J. Sanborn

·        AL MARGEN DE LA CONFERENCIA DE MONS. FELLAY (2/02/2004) - R.P. Francesco Ricossa

·        RESPUESTA AL DOCUMENTO DE LA FRATERNIDAD SAN PÍO X SOBRE EL SEDEVACANTISMO

·        ACERCA DE LA PELÍCULA “LA PASIÓN”

·        OPORTUNA E INOPORTUNAMENTE - R. P. Ugo Carandino

·        LA VALIDEZ DE LAS CONSAGRACIONES DE MONS. NGO-DINH-THUC - R. P. Anthony Cekada

·        LA HEREJÍA ANTILITÚRGICA R. P. Francesco Ricossa

·        EL GRANO DE INCIENSO - LA MISA “UNA CUM - R. P. Anthony Cekada

·   A PROPOSITO DE ALGUNAS PROFECIAS Y REVELACIONES PRIVADAS R. P. Francesco Ricossa

·   LA VALIDEZ DE LAS ÓRDENES DE MONS. LEFEBVRE  

·  MONS. WILLIAMSON CONTRA EL CONCILIO VATICANO... I - R.P Giuseppe Murro  

·   EL OPINIONISMO - Mons. Donald J. Sanborn    

 

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ESPIRITUALIDAD

Publicado en por integrismo.over-blog.com

LETANÍAS DE LA “MATER BONI CONSILII  

CARTA A LOS AMIGOS DE LA CRUZ - San Luis M. G. de Monfort  

EL SANTO ABANDONO - Dom Vital Lehodey  

EL GRAN MEDIO DE LA ORACIÓN - San Alfonso M. de Ligorio  

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