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27 abril 2017 4 27 /04 /abril /2017 05:15

Este boletín, preparado a principios de Cuaresma, llegará a los oratorios de nuestro Instituto casi al final del tiempo cuaresmal, y a las casas probablemente después de la Santa Pascua. El empeño de todo cristiano de seguir fielmente la ley y el espíritu de la Cuaresma, para poder celebrar luego santamente la Resurrección del Señor, es perturbado por Bergoglio y sus seguidores, que actúan ahora descaradamente, causando daños inconmensurables en las almas. Luego están los daños “colaterales”, que afectan a los que disienten de la línea trazada por el jesuita argentino, quisiera tratar brevemente algunos de estos aspectos.

El primero de estos daños es paradójico: disentir de los errores doctrinales de Bergoglio en nombre de la fe católica y encontrarse utilizando los mismos argumentos de los enemigos históricos de la santa Fe. Acusar a aquel que es considerado el papa legítimo, el Vicario de Cristo, la Cabeza visible de la Iglesia, de actuar contra la Iglesia, y por tanto contra Cristo mismo, es un cortocircuito que fulmina desde hace tiempo al llamado “tradicionalismo” católico. Un ejemplo entre tantos: reconocer a Bergoglio como papa (“el papa” en la variante de Maurizio Blondet, personaje que no tiene ninguna carta en regla para hablar de religión católica: basta pensar en el artículo blasfemo para con Nuestro Señor que escribió hace años y que nunca ha retractado) y acusarlo, en el ejercicio de aquello que debería ser el magisterio petrino, de engañar a las almas con su apertura ecuménica hacia Lutero, no es signo de ortodoxia católica, sino más bien de... ¡luteranismo! Alguno leerá sorprendido o fastidiado estas líneas, y sin embargo el pensamiento de tantos “tradicionalistas” de hoy coincide con el lenguaje que usaba Lutero contra el Papado, cuando negaba la infalibilidad de los sucesores de Pedro y los acusaba de haberse desviado en la fe y en la moral. La causa de esta paradoja (encontrarse entre los heterodoxos en nombre de la ortodoxia) hay que buscarla en la enseñanza de aquellos que herederos más o menos inconscientes del viejo galicanismo y seguidores (conscientes) de la Action Française a partir de los años 70 han deformado las conciencias de los buenos católicos, sembrando la creencia de que los papas pueden errar en la enseñanza doctrinal o promulgar nocivas leyes litúrgicas (el nuevo misal, el nuevo ritual) y disciplinarias (el nuevo derecho canónico). Evidentemente, para conservar la fe amenazada por los errores de Bergoglio, el camino no es elegir entre el lado acuerdista de Mons. Lefebvre (hoy representado por Mons. Fellay) o el lado aparentemente extremista (Mons. Williamson), sino la adhesión integral a la doctrina católica, a partir de la constatación de la Sede vacante.

El segundo daño “colateral” es olvidar lo que sucedió antes de Bergoglio. Es verdad que la naturaleza humana tiende a veces a idealizar el pasado (sobre todo porque agrada pensar en cuando éramos más jóvenes ...), pero no se puede deformarlo completamente. El pasado reciente de la Iglesia señala en los predecesores de Bergoglio a los personajes que han determinado el triunfo (momentáneo) del modernismo en el “seno mismo de la Iglesia”. Remito a los lectores al archivo de la revista “Sodalitium”, donde podrán seguir los pasos de la marcha devastadora de los errores modernistas.

Quien se escandaliza con razón de la estatua de Lutero en el Vaticano, no debe olvidar que es la consecuencia de las innumerables reuniones ecuménicas queridas por Juan Pablo II y Benedicto XVI con protestantes, anglicanos y cismáticos griegos. El elogio bergogliano a Lutero es el eco de los que hicieran, antes que él y mejor que él, Wojtyla y Ratzinger. ¿Bergoglio recibe constantemente la visita de delegaciones judías e islámicas en el Vaticano? Es la consecuencia de las escandalosas jornadas de Asís inauguradas por Juan Pablo II y continuadas por Benedicto XVI, así como las visitas a las sinagogas, al muro judaico de los lamentos, a las mezquitas y a otros templos acatólicos, el beso del corán (J.P. II) y la oración con los pies descalzos dirigida hacia la Meca en la mezquita azul de Estambul (B. XVI), los encuentros con las delegaciones de la masonería judía de B’nai B’rith, etc.

¿La Amoris Lætitia? Lean las nuevas normas para “la anulación” de los matrimonios y verán cómo Wojtyla y Ratzinger ya habían desquiciado la indisolubilidad del matrimonio. ¿El momento de oración ante el cadáver de dj Fabo? Hace décadas que los funerales religiosos a los suicidas, concubinos y divorciados vueltos a casar son una práctica habitual. ¿Las vísperas anglicanas en el Vaticano? Relean el “Breve examen crítico del Novus Ordo Missæ” para recordar que es desde el primer domingo de Adviento de 1969 que un rito “protestante” (que Benedicto XVI ha definido como “rito ordinario”, y como tal ha sido aceptado por muchos “tradicionalistas”) ha sustituido al Santo Sacrificio de la Misa en casi todas las iglesias.

Casi parece que Bergoglio sirve para “catolizar” a sus predecesores, siempre debido a la visión minimalista del papado (ya que los papas yerran en materia de fe, elijamos a los que tal vez han errado menos). A este paso, no resta más que esperar el día en que se impugnen a los futuros ocupantes de la Sede Apostólica en nombre de la ortodoxia de... ¡Bergoglio!

Para quien lea estas líneas todavía en Cuaresma, vaya el deseo de perseverar en la oración y la penitencia y de preparar la Comunión pascual con una buena y santa confesión. Y para todos, el deseo de seguir fielmente a Cristo resucitado para participar en Su triunfo. El Resucitado ha prometido la asistencia divina a San Pedro y a (todos) sus sucesores: y entonces, en comunión con los buenos cristianos de todos los tiempos, exclamamos siempre: “¡viva el Papa!”

 

P. Ugo Carandino, editorial de “Opportune Importune” nº 32, Cuaresma 2017

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12 marzo 2017 7 12 /03 /marzo /2017 18:17

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3 marzo 2017 5 03 /03 /marzo /2017 07:51

En ocasión del aniversario de la muerte de Mons. Umberto Benigni (27/2/1934), fundador del “Sodalitium Pianum”, y de Mons. Michel Guérard des Lauriers (27/2/1988), autor de la tesis teológica de “Cassiciacum”, hemos hecho algunas preguntas al Padre Francesco Ricossa, superior del Instituto Mater Boni Consilii y director de la revista Sodalitium.

1) Padre, el 27 de febrero de 1934 fallecía en Roma Monseñor Umberto Benigni. En 1988, el mismo día, fallecía Mons. Michel Guérard des Lauriers. El Instituto Mater Boni Consilii está muy ligado a estas dos personalidades: ¿puede explicarnos el motivo?

El modernismo es desde hace más de un siglo la herejía de nuestros tiempos. Su agnosticismo hace radicalmente imposible el acto de Fe, destruyendo la vida sobrenatural; su fideísmo hace algo peor, si fuera posible, creando una falsificación de la fe y de la religión. Mons. Benigni fue quizás el más lúcido enemigo del modernismo, como Mons. Guérard des Lauriers del neomodernismo: un motivo suficiente para estar estrechamente ligado a ellos. A Mons. Benigni lo he “encontrado” en los años 70, inicialmente leyendo la documentación descubierta de su “Sodalitium Pianum” publicada y presentada por Emile Poulat en “Intégrisme et catholicisme intégral”. A Mons. Guérard des Lauriers tuvimos la gracia de conocerlo de cerca. Ya he hablado de las similitudes entre estos dos sacerdotes, que enseñaron ambos en las universidades romanas: del estilo irónico en la defensa de la fe a la profunda originalidad e incluso modernidad del pensamiento. Ambos, entre otras cosas, uno en el campo histórico, el otro en el teológico, no se limitaron a combatir los síntomas y efectos de la enfermedad (el modernismo, precisamente), sino que también supieron elevarse a las causas, no excluyendo una cierta decadencia del pensamiento teológico católico bajo la influencia del naturalismo y del voluntarismo.


2) En ambientes de la Fraternidad San Pío X siempre se ha hablado poco o incluso mal de Mons. Benigni, hecho sorprendente para una sociedad sacerdotal que se inspira al menos de nombre en San Pío X, del cual Mons. Benigni fue uno de los más fieles servidores. ¿Olvidadizos o ingratos?

Olvidadizos e ingratos. Como excusa parcial podría decirse que después de la muerte de San Pío X los llamados “católicos integrales” que sotuvieron la línea del Santo Pontífice fueron condenados a una verdadera y propia “damnatio memoriæ” que ocultó su recuerdo (o denigró su memoria), no sólo entre los enemigos sino incluso entre los amigos. Esta “damnatio memoriae” duró hasta la beatificación y canonización de San Pío X, fuertemente deseada por Pío XII. Quienes se oponían a la canonización de Pío X (como el cardenal Gasparri) lo acusaban precisamente de haber sostenido la obra de Mons. Benigni; la “disquisitio” del Padre Antonelli en respuesta a estas objeciones “rehabilitó” al mismo tiempo a Pío X y a Mons. Benigni. La tormenta conciliar impidió sin embargo que esta revisión histórica produjese sus frutos, y esto es evidente por la falta de preparación con la que los Obispos de buena doctrina entraron en el Concilio, cómo faltaba en ellos aquella lúcida visión de la gravedad de la situación que tenían en cambio San Pío X y Mons. Benigni. Mons. Lefebvre debía su formación al rector del Seminario Francés de Roma, el Padre Le Floch, ligado al cardenal Billot (y entonces más al pensamiento de la Action Française que al del catolicismo integral); pero al menos conocía y citaba al Abbé Barbier. No así sus sacerdotes: nunca olvidaré la serie de artículos en honor de San Pío X publicados en la revista francesa de la Fraternidad, Fideliter, en la cual falsificando la historia se denigraba a los católicos integrales que sostuvieron a San Pío X, y en cambio se exaltaba a aquellos “modernizantes” que lo obstaculizaron y que, después de su muerte, enterraron su obra. Aquí la Fraternidad no fue olvidadiza sino ingrata. Creo que esta línea historiográfica fue dictada también por el hecho de que los sacerdotes de Ecône veían en los “integristas” del pasado a los precursores de los odiados “sedevacantistas”, que eran demonizados en Ecône por todos aquellos que ya entonces soñaban con un acuerdo y un compromiso con el enemigo modernista. Fue por eso que elegí para nuestra revista, en 1983, el nombre de “Sodalitium”, en honor del “Sodalitium pianum” de Mons. Benigni.


3) Ha salido el segundo volumen reimpreso de la “Storia Sociale della Chiesa”: una valiente elección editorial que parece haber sido recompensada ​​por los lectores, a juzgar por el número de ventas. ¿Por qué leer hoy una historia de la Iglesia escrita hace cien años?
Los libros verdaderamente importantes son siempre actuales: entre ellos, la obra de Mons. Benigni, que no es una simple “Historia de la Iglesia”, como podemos encontrar tantas, sino una “Historia social”, es decir que muestra la influencia del catolicismo sobre toda la sociedad en la creación de la Cristiandad o Reino social de Cristo; al mismo tiempo, la obra de Mons. Benigni analiza también la labor constante, a lo largo de los siglos, de los enemigos de la Iglesia, lo cual permite al lector, precisamente, no ser tomado por sorpresa frente a los ataques del enemigo, como sucediera en cambio con los “buenos” en los años 60. Todo ello en un estilo atractivo, nada retórico, científicamente serio y moderno.

 

4) Tampoco Mons. Guérard des Lauriers, despedido como profesor del seminario Ecône, ha gozado nunca de gran popularidad en los ambientes lefebvrianos. Sin embargo, inmediatamente después del Concilio, se levantó públicamente contra el nuevo misal antes que Mons. Lefebvre y que muchos otros “tradicionalistas”, basta pensar en la elaboración del “Breve examen crítico del Novus Ordo Missæ”, que le costó la cátedra en la Universidad Lateranense. ¿La aversión hacia Mons. Guérard es quizás debida al hecho de que, a diferencia de Mons. Lefebvre, nunca buscó el “sello”?

En efecto, el Padre Guérard fue despedido de Ecône en septiembre de 1977, por haber aludido a la vacacia formal de la Sede Apostólica, pero la ruptura definitiva entre el Padre Guérard des Lauriers y Mons. Lefebvre se consumó en ocasión de la publicación de la “Carta nº 16 a los amigos y benefactores” de la Fraternidad San Pío X, del 19 de marzo de 1979, en la que Mons. Lefebvre hacía pública su carta a Juan Pablo II de Navidad de 1978. Mons. Lefebvre pedía a Wojtyla permitirle hacer “la experiencia de la Tradición”; para el acuerdo habría bastado que los obispos autorizaran, bajo su propio control, la celebración de la misa según uno u otro rito. Mons. Lefebvre pedía entonces mucho, pero mucho menos de lo que se ofrece hoy a Mons. Fellay. El Padre Guérard des Lauriers respondió con una carta que provocó revuelo: “Monseñor, no queremos esta paz” (12 de abril de 1979, Jueves Santo, diez años después del Breve examen crítico). El dossier completo sobre estos hechos está publicado en nuestro sitio en francés: http://www.sodalitium.eu/la-rupture-entre-mgr-lefebvre-et-le-pere-guerard-des-lauriers/

Pienso sin embargo que los dos no se entendieron tampoco por motivos más profundos: el Padre Guérard des Lauriers era un hombre de doctrina, tenía el culto de la Verdad; Mons. Lefebvre no mostraba interés por la teología, consideraba “divisivas” las cuestiones doctrinales, creía que el pragmatismo era sinónimo de pastoral...


5) Hasta hace pocos años casi nadie hablaba de Mons. Benigni. La obra de divulgación realizada por su Instituto de Verrua Savoia, la revista Sodalitium y su librería, por los centros de estudio “Davide Albertario” de Milán y “Giuseppe Federici” de Rimini, ha permitido darlo a conocer a un número cada vez mayor de personas. Pero lamentablemente algunos invocan el nombre de Mons. Benigni en contextos absolutamente incompatibles con la línea del auténtico catolicismo integral defendida por el prelado de Perugia. ¿Qué piensa de eso?

Me disgusta. Para algunos, el “catolicismo integral” se ha convertido en una costumbre, una etiqueta privada de contenido, aplicable a todo y a su contrario. Eternos adolescentes, juegan con cosas más grandes que ellos. Hay quienes hablan de “catolicismo integral” o intransigente respecto de escritores inmorales de la decadencia que nada tienen que ver con la lucha contra el modernismo; y hay quienes (igual que los otros) ponen juntos los retratos de Mons. Lefebvre y de Mons. Guérard des Lauriers, sin darse cuenta (?) de que juntar a los opuestos es practicar el ecumenismo y el liberalismo que, en teoría, se afirma querer combatir. En un cierto sentido era mejor el olvido y la ingratitud.

 

6) Entre los sacerdotes que han salido de la Fraternidad San Pío X en oposición al acuerdo buscado por Mons. Fellay (por ejemplo, la “resistencia” de Mons. Williamson) reina a menudo una profunda confusión en relación con cuestiones de teología y eclesiología, consecuencia del lefebvrismo. Sabiendo que se atraviesa por una puerta abierta, ¿no cree que estos sacerdotes deberían profundizar mejor el pensamiento de Mons. Guérard des Lauriers para poder adquirir un mayor rigor teológico?

Nuestro Instituto actualmente ha cumplido más de treinta años. Estamos entre los “decanos” de aquellos que han salido de la Fraternidad de San Pío X, y puedo ofrecer a los más jóvenes un testimonio de lo que ha sido nuestra experiencia personal. Hallamos la fuerza y ​​el valor de dejar la Fraternidad porque se había vuelto evidente que no estábamos en la verdad. Pero si eso era claro, no era tan claro dónde encontrarla. Por eso tomamos casi un año, hasta septiembre de 1986, antes de abrazar públicamente la tesis teológica del Padre Guérard. Fue un año de estudio, de oración y reflexión; Nuestra Señora del Buen Consejo nos hizo finalmente encontrar a Mons. Guérard des Lauriers, el único teólogo, creo, en haber tomado abiertamente y de inmediato posición contra los errores modernos después del Concilio. Después de treinta años, el Instituto se ha mantenido fiel a aquella decisión, pero tengo que decir que, gracias también al compromiso diario de formar a los jóvenes candidatos para el sacerdocio, hemos profundizado cada vez más nuestro estudio de la teología y de la doctrina católica. La crisis que estamos viviendo es sobre todo una crisis doctrinal, cuyas raíces preceden al mismo Concilio, y una seria preparación teológica es indispensable para el sacerdote católico; la presente situación no disminuye esta exigencia, de hecho, la agrava. Para algunos, los años dedicados al estudio son casi una pérdida de tiempo; considero por el contrario que la formación intelectual del clero es una misión de primordial importancia. Una de las causas, ciertamente no la única, de la poca importancia que dan al estudio y a la teología muchos sacerdotes “tradicionalistas” (mientras que, por el contrario, muchos laicos autodidactas, como sucede en tiempos de crisis religiosa, se apasionan con las cuestiones doctrinales, aunque a menudo sin tener la competencia y la forma mentis, es decir, sin tener siquiera las bases para poder hacerlo) hay que buscarla precisamente en el “lefebvrismo”. No es que Mons. Lefebvre no se preocupara por la formación del clero, ni mucho menos. Pero como he mencionado, él tenía una tendencia al pragmatismo (con fines pastorales) y una desconfianza por las controversias teológicas (que consideraba un factor de divisiones), lo que llevó a la Fraternidad a hallar un único instrumento de cohesión en la figura del fundador. Incluso aquellos que dejan la Fraternidad tanto a “derecha” como a “izquierda” toman a menudo como referencia doctrinal el pensamiento de Monseñor Lefebvre, el cual, por desgracia, a causa de las características mencionadas, es susceptible de mil e incluso contradictorias interpretaciones. Por eso, con pesar, en nuestro último comunicado acerca del acuerdo ya realizado entre Mons. Fellay y Bergoglio, escribimos: la Fraternidad pasa, pero el lefebvrismo queda.

7) Por último: muchos lectores piden la publicación de la vida de Mons. Benigni y de Mons. Guérard: ¿existen esperanzas acerca de esto?
Deberíamos hacer lo que Monseñor Tissier de Mallerais cuando tuvo que escribir la biografía de Monseñor Lefebvre: tomarse un año sabático (o quizá más) para dedicarse por completo a la empresa. Por el momento, un servidor o el Padre Giuseppe Murro recorren todavía las rutas y carreteras para llevar la misa y los sacramentos a los fieles. Cuando la generación más joven nos reemplace en la tarea, ¡podremos finalmente dedicarnos al sueño de la vida!

 

http://www.centrostudifederici.org/mons-benigni-e-mons-guerard-des-lauriers-intervista-a-don-ricossa/

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9 febrero 2017 4 09 /02 /febrero /2017 13:38

El domingo 28 de enero de 2017, Mons. Bernard Fellay, superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (alias Fraternidad de los Apóstoles de Jesús y María), concedió una entrevista a TV Libertés (TVL), una WebTV privada francesa; se puede encontrar el texto íntegro de la entrevista traducida al italiano por la misma Fraternidad (con el video en lengua original francesa) en la siguiente dirección: http://www.sanpiox.it/attualita/1910-intervista-a-sua-eccellenza-mons-bernard-fellay

Las palabras que más impactaron a la opinión pública, especialmente entre los llamados “católicos tradicionalistas”, fueron aquellas, un poco pintorescas, con las que el superior de la Fraternidad describió el estado de las tratativas para llegar al tristemente célebre “acuerdo” con los modernistas : así a este acuerdo no le faltaría más que “el sello”. Entusiasmo entre los favorables, duelo, inquietud y consternación entre los opositores al acuerdo en cuestión (con la sorpresa de encontrar entre estos últimos a personas que hasta hace poco tiempo pensaban diferentemente y que quizás hoy todavía asisten tranquilamente el domingo a la “misa” de un “sacerdote” que celebra en virtud del Motu Proprio Summorum Pontificum o que depende de Ecclesia Dei, y que por tanto vive en el “acuerdo” tranquilamente todos los días).

Las palabras con las que Mons. Fellay explica tranquilamente, tanto al que teme el acuerdo como al que lo desea, que el acuerdo en realidad ya existe desde hace un buen tiempo, y que preceden inmediatamente a la evocación del ahora famoso sello que falta de parte de J.M. Bergoglio (¿por cuánto tiempo más?), han escapado a la mayoría, por no decir a todos:

He tratado este problema con el Papa mismo, y ambos estamos de acuerdo. Ya hay ahora un cierto número de disposiciones prácticas que hacen el cisma prácticamente imposible. Es decir que, de hecho, en los actos de todos los días, expresamos a Roma, mostramos nuestra sumisión, reconocemos a estas autoridades, y no sólo en la misa mencionando el nombre del papa y del obispo local en el canon de la misa, sino que también está el ejemplo del papa que nos da la facultad para confesar. También hay actos jurídicos. Es un poco complicado de explicar, pero puede suceder que un sacerdote cometa delitos canónicos, y tenemos relaciones con Roma que nos pide juzgar estos casos. Son realmente relaciones normales. No se trata sólo de la confesión. Este verano se ha confirmado que el superior general puede ordenar libremente a los sacerdotes de la Fraternidad, sin tener que pedir permiso al obispo local. Es un texto de Roma, no se ha publicado sobre los techos, pero que permite a la Fraternidad ordenar lícitamente (de hecho dice que el superior puede ordenar “libremente”). Son actos realizados que son jurídicos, son canónicos, que ya están en aplicación, y que, en mi opinión, suprimen la posibilidad de un cisma. Evidentemente, siempre hay que estar atentos, por supuesto”.

Las palabras de Mons. Fellay son sin equívoco: ya ahora, y desde hace tiempo, en los actos de todos los días, existen relaciones normales –de carácter jurídico y canónico– entre la Fraternidad San Pío X y los modernistas (reconocidos por Mons. Fellay como “Santa Sede”). Nos impresiona un poco ver que Mons. Fellay nos da la razón, mientras que contradice al ex-superior del distrito italiano para quien hablar de acuerdos en curso era un signo cierto de paranoia (http://www.sanpiox.it/vita-del-distretto/1648-intervista-a-don-pierpaolo-petrucci-2). Como hemos recordado en el Comunicado de nuestro Instituto del 3 de septiembre de 2015, “El fin de un equívoco” (http://www.sodalitiumpianum.it/56/), y en la entrevista del Padre Ricossa a Rivarol (http://www.sodalitium.eu/abbe-francesco-ricossa-luther-revenait-terre-trouverait-bergoglio-progressiste/), el llamado acuerdo o regularización canónica ya es una realidad, desde 2015 y probablemente desde mucho antes:

El famoso acuerdo, en mi opinión, ya está hecho. La FSSPX ya ha recibido de los modernistas, el 5 de junio de 2015, el poder de juzgar en primera instancia a sus propios súbditos, lo cual no se puede hacer si no se tiene jurisdicción; la Fraternidad ha sido reconocida, el 17 de marzo de 2015, por la diócesis de Buenos Aires como sociedad de derecho eclesiástico, erigida canónicamente; la Fraternidad ha recibido el 1ro de septiembre de 2015 el poder de confesar y absolver durante el llamado año de la misericordia, y además desde el 21 de noviembre este poder se convierte en permanente, lo que equivale a dar objetivamente a la FSPX una jurisdicción ordinaria. Recientemente, el 22 de junio, en ocasión de las ordenaciones en Zaitzkofen, Alemania, ha sido oficialmente autorizada para realizar ordenaciones sacerdotales, lo que muestra que la FSPX ya está reconocida. Sólo falta darle el cuadro oficial de la prelatura personal y anunciarlo públicamente a aquellos que todavía no lo han comprendido. Se ha procedido de esta manera con el fin de evitar las dificultades conocidas en el pasado: evitar que fuertes oposiciones públicas se manifiesten contra el acuerdo, a la derecha por la franja anti-acuerdista de la FSPX y a la izquierda por los modernistas hostiles a un acuerdo con los lefebvristas. Esta estrategia ha demostrado ser muy eficaz, y es plenamente conforme al estilo de Bergoglio: dejar que los teólogos discutan, mientras que el hombre de Iglesia (o el que ocupa su lugar), en la praxis, va hacia adelante” (entrevista a Rivarol nº 3259, 24 de noviembre de 2016).

Ya no hay ninguna diferencia sustancial entre la Fraternidad San Pío X, por un lado y, por ejemplo, la Fraternidad San Pedro o el Instituto del Buen Pastor (ambos hijos de la Fraternidad San Pío X) o un sacerdote que celebra con el Motu Proprio Summorum Pontificum, por otro lado (igualmente por lo que mira al riesgo de recibir los sacramentos de manera inválida, ya que en la Fraternidad San Pío X cada vez hay más “sacerdotes” ordenados de manera dudosamente válida con el nuevo rito o por obispos consagrados dudosamente con el nuevo rito, que ya no son ordenados bajo condición).

A pesar de la tragedia de un triste naufragio espiritual para tantos sacerdotes y fieles, podemos alegrarnos al menos de que la “normalización canónica” de la Fraternidad clarificará la situación, al menos para aquellos que no quieren ser ciegos voluntarios.

Por desgracia, la Fraternidad pasa, pero el lefebvrismo queda (y la misma causa producirá mañana los mismos efectos). Los acuerdos de hoy son la consecuencia lógica de que la Fraternidad San Pío X y su fundador, Mons Lefebvre, siempre han reconocido en los modernistas la legítima autoridad de la Iglesia: en las declaraciones públicas, en las celebraciones litúrgicas (“una cum”), en la persecución de los católicos (sacerdotes, seminaristas y fieles) que se niegan a reconocer dicha legitimidad.

En espera del “sello” de Bergoglio, aquel que invoca a Mons. Lefebvre para continuar “resistiendo” trata de juntar en torno a sí a los católicos fieles; ¿pero para llevarlos adonde?

Mons. Williamson (Iniciativa San Marcelo) invita a los “resistentes” a reconocer en Bergoglio al Santo Padre, y les autoriza, en caso de necesidad, a asistir a la nueva misa montiniana (cuya validez estaría certificada por improbables milagros eucarísticos); la revista “Sí sí, no no”, principal apoyo de Mons. Williamson en Italia, ha tratado de demostrar no sólo la validez sino incluso la legitimidad y la licitud de la reforma litúrgica montiniana de los sacramentos (confirmación, eucaristía, orden, extremaunción), bastante lógicamente, por otra parte, ya que Pablo VI y todos sus sucesores serían de manera indudable los Vicarios de Cristo y la Prima Sedes que nadie puede juzgar.

Para los “resistentes” entonces (los de fuera de la Fraternidad, o incluso los de dentro en espera del “sello” para salir):

- tenemos un Papa, Vicario de Cristo, Su Santidad Francisco, que goza de pleno poder de jurisdicción para enseñar (faliblemente) y gobernar;
- tenemos en cada diócesis obispos legítimos en comunión con él;
- tenemos en cada iglesia del mundo el Santo Sacrificio de la Misa, incluso según el rito promulgado por Pablo VI, perfectamente válido y confirmado por milagros celestiales;
- tenemos los sacramentos, siempre según el rito montiniano, perfectamente lícitos, legítimos y válidos...

¿A qué resisten entonces los resistentes? Al sello (por el momento).

 

4 de febrero de 2017

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30 diciembre 2016 5 30 /12 /diciembre /2016 19:32

 

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30 enero 2016 6 30 /01 /enero /2016 03:50

Algunos nos han señalado la presencia en nuestro blog de ciertos molestos “banners” publicitarios. Nuestro blog, con el que tratamos de brindar un poco de ayuda a las almas necesitadas, es gratuito y no contamos entonces con los medios de resolver el problema, nos excusamos por ello. Les aconsejamos la utilización de programas gratuitos que bloquean la publicidad en internet.

Muchas gracias por su ayuda y comprensión.

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19 enero 2016 2 19 /01 /enero /2016 03:33

El pasado 6 de enero se difundió por todo el mundo, en español con subtítulos en varios idiomas, incluido el italiano, un video, llamado “el Video del Papa”, como “una iniciativa global desarrollada por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración) para colaborar en la difusión de las intenciones mensuales del Santo Padre sobre los desafíos de la humanidad”.  

El protagonista del video –como todo el mundo sabe– es el mismo ocupante de la Sede Apostólica, Jorge Mario Bergoglio; además de él, cuatro exponentes de varias religiones: una “monja” budista, un rabino, un sacerdote católico, un musulmán, cada uno representado en el final del video por un símbolo de su religión: un ídolo de Buda, una menorah, un Niño Jesús y un “rosario” musulmán. Más allá de las diversas religiones y creencias, comparten una común profesión de fe: “Creo en el amor”.

Hay un sinnúmero de comentarios a estas imágenes que difunden, de la manera más eficaz para el hombre moderno, la indiferencia religiosa. El mensaje habla por sí mismo, y para los que todavía no lo conocen lo adjuntamos al presente comunicado. Más nos interesan los comentarios, también críticos, a las palabras y a las imágenes difundidas por J. M. Bergoglio.

En primer lugar, consideramos gravemente ofensivos para con Nuestro Señor Jesucristo, para con Su Iglesia y la Cátedra de Pedro, los comentarios críticos de aquellos que, contradictoriamente, reconocen (incluso en la misa que celebran o a la que asisten), en el autor y promotor del video en cuestión a “Su Santidad, Papa Francisco”, al Vicario de Cristo y Sucesor de Pedro, como si Cristo, la Iglesia y la Cátedra de Pedro, en la persona del Vicario de Cristo, pudiera difundir y enseñar al mundo entero no la verdad, sino el error, no el Evangelio y la Fe Católica, sino la incredulidad y el indiferentismo.

En segundo lugar, observamos cuáles son, en nuestra opinión, los errores más graves contenidos en las palabras de J. M. Bergoglio: el naturalismo y el agnosticismo. Muchos se escandalizaron de la imagen final que resume el video, que presenta los símbolos de las diferentes religiones como equivalentes. Otros, siempre con razón, se escandalizaron del nuevo “credo” (“Creo en el amor”) de esta por así decir nueva religión, en la que el amor está desvinculado de la Verdad y de la Fe, sin la cual es imposible agradar a Dios. Pensamos que pocos hemos prestado atención a las siguientes palabras de J. M. Bergoglio: “Muchos piensan distinto, sienten distinto, buscan o encuentran a Dios de diversa manera. En esta multitud, en este abanico de religiones, hay una sola certeza que tenemos para todos: todos somos hijos de Dios”.

En esta frase, la fe religiosa ya no aparece como una Revelación divina y sobrenatural, sino como una búsqueda que viene del hombre, y que es entonces sustancialmente natural. Este naturalismo (esencia de la masonería, en palabras del Padre Giantulli, pero mucho más antiguo que ella) es confirmado por las palabras conclusivas: “todos somos hijos de Dios”. La filiación de Dios no viene por lo tanto de la Gracia divina concedida a quien cree en Jesucristo (“a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; los cuales no nacieron de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre sino que nacieron de Dios” Juan 1, 12-13), sino que viene de abajo, de la simple pertenencia a la humanidad (“todos” hijos de Dios) o de buscar a Dios cada uno a su manera. Que todos los hombres sean –por naturaleza y no por la fe divina y revelada– “hijos de Dios”, he aquí la “sola certeza”. El “abanico de religiones”, las “diferentes formas de pensar” (la Fe divina reducida al pensamiento humano) y de “sentir” (la Fe religiosa reducida al “sentimiento religioso” protestante y modernista) no tienen ninguna certeza (si no en aquello que tendrían de común, el “amor”: ¿cuál? ¿De quién? ¿De qué? No se sabe). En este “abanico de religiones” está incluido el cristianismo. La Fe cristiana por tanto, de hecho cualquier fe, incluida la cristiana, no sería, para J. M. Bergoglio, algo cierto.

Que la fe no sea una certeza, que esté siempre ligada a la duda, que esta idea de la fe sea la base indispensable del diálogo interreligioso que debe extenderse también a los agnósticos, no es una idea sólo de J. M. Bergoglio, sino que es el corazón mismo del Modernismo agnóstico, como explicáramos en el artículo “Asís 2011: Joseph Ratzinger y el agnosticismo” (Sodalitium nº 66, págs. 5-20). Como escribiera Mons. Sanborn en uno de sus artículos: “El problema no es Francisco”, el problema es el “Vaticano II”.

 

Verrua Savoia, 16 de enero de 2016,
en vísperas de la visita de J. M. Bergoglio a la Sinagoga mayor de Roma

 

El video está disponible aquí: https://www.youtube.com/watch?v=OlElPFJPmeY

www.sodalitium.it

Muchas opiniones, una certeza. Un video y su comentario
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12 enero 2016 2 12 /01 /enero /2016 20:37

Se nos ha señalado que un desconocido (al menos para nosotros) pretende haber recibido la consagración episcopal de Mons. Geert Stuyver, del Instituto Mater Boni Consilii. Se trata de un impostor.

En efecto, Mons. Stuyver ha conferido hasta hoy el sacerdocio en varias ocasiones, pero nunca ha conferido a nadie la consagración episcopal.

Este episodio, que de por sí no merece mayor relieve (si no fuera por el carácter calumnioso de la falsa información, y por  las consecuencias sacrílegas de una consagración nunca realizada) nos ofrece la ocasión de decir algunas palabras sobre el fenómeno de las consagraciones y ordenaciones ilícitas (o inválidas) en el mundo llamado de los “obispos vagos” y de las “pequeñas iglesias”, y de poner sobre aviso a las almas de este peligro.

Es público que nuestro Instituto, desde septiembre de 1986, adoptó la tesis teológica del teólogo dominico M.L. Guérard des Lauriers, tanto en lo que respecta a la situación actual de la autoridad en la Iglesia (vacancia formal de la Sede Apostólica) como en lo que se refiere a la licitud de consagraciones episcopales –aunque sin el necesario mandato romano– en la situación de extrema necesidad en la cual la vacancia formal de la Sede Apostólica y la reforma litúrgica (del misal, del ritual y del pontifical romano) pone a la Iglesia y a las almas.

Pero esto no significa que la gravedad de la situación y la ausencia de la Autoridad vuelva todo lícito, y que se puedan administrar los sacramentos, y ante todo las Sagradas Órdenes, de manera injustificada, y a menudo incluso cismática (*).

Por lo tanto, nuestro Instituto desde el principio tomó como norma de no aceptar en sus propias filas, de no conferir las Sagradas Órdenes, y de no permitir la celebración de la Misa y la administración de los sacramentos en sus propios lugares de culto, a cuantos han recibido las Órdenes de manera dudosa o en cualquier modo ilícita y, con el presente comunicado, invitamos a los bautizados a comportarse de la misma manera, evitando recibir los sacramentos de ministros ordenados de manera dudosa o ilícita, en espera de que –con el restablecimiento de una legítima Autoridad– la situación canónica de estas personas sea decidida con exactitud por la Autoridad eclesiástica.

 

Nota
*) Muchos “obispos vagos” han recibido directa o indirectamente las sagradas órdenes de “obispos” pertenecientes a verdaderas y propias “iglesias” cismáticas, de las cuales damos aquí una lista no exhaustiva:

Iglesia Jansenista de Holanda. Unión de Utrecht
Iglesia Vetero-católica
Iglesia Galicana
Iglesia Católica Liberal de Francia
Santa Iglesia Céltica
Iglesia Católica Ortodoxa de Francia
Iglesia Católica Latina (de Toulouse)
Iglesia Católica Apostólica Palmariana
Iglesia Católica Apostólica de Brasil
Comunidad Eclesial Católica de Francia

A esta lista hay que añadir a los “conclavistas” que se declararon “papas”, y a cuantos se jactan de consagraciones nunca realizadas.

 

(Sodalitium n° 67, ed. it.)

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17 diciembre 2015 4 17 /12 /diciembre /2015 20:03

Mons. Robert F. McKenna, O.P.
8/07/1927 - 16/12/2015

Requiescat in pace

Mons. Robert F. McKenna, religioso dominico y Obispo católico, acaba de fallecer, en Estados Unidos, a la edad de 88 años.

Mons. McKenna había sido ordenado sacerdote en la Orden dominica por el Cardenal Amleto Cicognani (1883-1973), y había recibido la consagración episcopal, el 22 de agosto de 1986, en Raveau, de Mons. Guérard des Lauriers O.P., ya que compartía la “Tesis de Cassiciacum” del gran teólogo dominico francés sobre la vacancia de la Sede Apostólica.

Amigo del Instituto Mater Boni Consilii, varias veces vino en nuestra ayuda para administrar los sacramentos afrontando el largo viaje hacia Europa. Había venido a Verrua por primera vez en 1991 (para la ordenación del P. Giugni), luego en 1994 (para la ordenación del P. Cazalas), en 1996, a Bélgica (para la ordenación del P. Stuyver), y finalmente en 2002 confirió la consagración episcopal a Mons. Geert Stuyver, para asegurar la continuidad del sacerdocio católico.    

El Instituto lo recuerda con gran afecto por su bondad, su caridad y su fidelidad a la buena doctrina. Ciertamente no le faltará el sufragio de nuestras oraciones y recomendamos su bella alma a las oraciones de nuestros fieles y amigos.

Haz Señor que el alma de tu siervo Robert Fidelis, Obispo, la cual has librado del fatigoso combate de este mundo, sea añadida a la sociedad de tus Santos” (Misal Romano).

Requiescat in pace.

Si no vivimos tanto como para ver la victoria, tampoco veremos la derrota” (Homilía de Mons. McKenna en ocasión de la Ordenación del P. Ugolino Giugni, 12 de enero de 1991).

http://www.sodalitium.it/

+ Mons. Robert F. McKenna, O.P.
+ Mons. Robert F. McKenna, O.P.
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23 noviembre 2015 1 23 /11 /noviembre /2015 11:01
Integrismo N° 23

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